En la receta anterior os contaba un poco mi concepto de cocinaaprovechamientoreciclajeimprovisación. Esta receta es un poco más de lo mismo. Llevo unos días con el sirocazo de los muffins, o lo que es lo mismo: en busca del muffin perfecto. ¿Qué quiere decir esto? Imaginar: muffins por todos los lados, de diferentes tamaños, colores e ingredientes. El viernes probé con una receta básica, pero que como no podía ser de otra forma, -una que a todo le tiene que dar el toque personal-, modifique un poquillo. La cuestión es que llevaban:
- Harina normal 2 cups, yo puse una normal y otra integral.
- 1/3 cup de azúcar, yo puse ½ cup
- 2 cucharadas de levadura
- ¼ cucharadita de sal
- 1 huevo batido
- ¾ cup leche
- ¼ cup de aceite de girasol
Como la masa no llevaba ningún ingrediente adicional que les aportase algo de color, decidí dividir la masa en dos y poner en una masa una gota de colorante morado de uso alimentario, y en la otra una gota de colorante rojo, ¡vaya para no tener unos muffins soseras! Rellene los moldes alternando cucharadas de uno y otro color hasta llenar casi por completo el molde. La masa tenía una consistencia que podía ponerse a cucharadas, esto es importante para conseguir unos muffins grandes, -algo he aprendido ya-, porque si la hacemos muy liquida se desparraman de los moldes. El horno ha de estar bien caliente a 220º cuando los metemos, tenemos con esta temperatura 5 minutos y luego bajamos a 200 º durante otros 20 minutos o hasta que estén dorados. El resultado no os lo puedo mostrar porque no hice fotos de los muffins, como estoy en proceso de pruebas no los iba a publicar hasta conseguir unos con aspecto y sabor como os merecéis. La cuestión es que de aspecto estaban bien, al cortarlos quedaban muy chulos, de colores, si le pongo otro color hubiesen servido para el Día del Orgullo Gay. De sabor un poco insulsos, sosos, pero acompañados de mermelada o nutella estupendos. Salieron 9 de los cuales nos comimos 5, hacemos la operación aritmética correspondiente, quedan 4.
Imaginando que estos pobres 4 supervivientes no iban a levantar pasiones, pensé: ¡tengo esa mala costumbre!, se harán duros y acabaran en el cubo de la basura, ¡no!, ¡la comida no se tira! Piensa: ¿Cómo transformarlos en algo apetitoso? ¡Solo hay algo capaz de lograr este milagro y se llama CHOCOLATE!
Y todo fue fluyendo como la seda, corte los muffins en trozos pequeños y reserve.
Fundí en el microondas una pastilla de chocolate Nestlé postre, y vertí en una fuente untada con mantequilla sobre los trocitos de muffin, mezclando bien, haciendo como un pastel.
Metí a la nevera y deje enfriar. Al endurecer el chocolate quedo como una piedra, corte trozos no muy grandes,"a groso modo", de la susodicha roca y me salieron unos lindos, ricos y vistosos ROCAMUFFINS DE CHOCOLATE de colores. Una delicia para niños y no tan niños. No podrás comerte solo uno. Estan deliciosos.
¡No me diréis que en el Pucherete no aprovechamos la comida!
a="">










































